Sean los fondos del Estado, los bolsillos de los españoles, el FROB o la madre
que los trajo, dicho en román paladino, vamos a comprobar muy claramente,
llenos de santa ira, como los bancos y cajas que durante los últimos años se
han forrado, van a solucionar sus graves problemas presuntamente enmarcados en el
Derecho Penal, por esas decenas de millones que les van a endosar la Unión
Europea.
Las barbaridades financieras, los desatinos y los abusos de decenas y decenas
de entidades crediticias han llevado a nuestro país y a millones de españoles a
una de las crisis más graves, a nivel internacional y nacional, del último
siglo. Una injusticia que merece que los responsables sean sentados en el
banquillo como muchos de nosotros que cuando cometemos un delito fiscal e
incluso económico si estamos dirigiendo una empresa privada, se nos juzga con severidad. Y ya nos dirán ustedes si se roba
de forma de apropiación indebida o utilizando otros procedimientos condenables.
La sociedad española arrecia su voz pidiendo Justicia esperando que a nivel del
Banco de España, de la Agencia Tributaria o de un juez o fiscal con un par, se
atreva de verdad a que no escapen los presuntos delincuentes, como los que han
barajado, utilizado y mal dirigido cajas como Bankia o Caja del Mediterráneo que
nos han erizado los sentidos y los sentimientos , haciéndonos sufrir. Porque
ahí tienen ustedes a la caja medio murciana y medio alicantina que ha
convertido sus acciones jurídicas con el desahucio feroz, en una arma de
primera magnitud para recuperar bienes monetarios o inmuebles. Utilizando
medios que se podrían considerar impresentables en una sociedad atosigada por
las cargas financieras, fiscales y de consumo.
No hay derecho, no hay derecho que el Gobierno del Estado permita que mientras
los bancos y cajas van a recibir miles de millones para resolver sus graves
problemas, los ciudadanos tengamos que pechar con una crisis asfixiante sin que
nadie acuda a nosotros, a finales de mes cuando no nos llegan los salarios o
los sueldos. O tenemos a todos los miembros de la familia en paro permanente,
sin que entre un euro en nuestra hacienda personal. Es como una sonora bofetada
en el rostro de una España que vive jodida pero contenta con los resultados de
una selección afortunada, una actitud psicológicamente compleja que nos llena
de interrogantes.
No queremos terminar este editorial, escrito desde lo más hondo de nuestras
almas, sin dejar de pedir a las autoridades soluciones sociales serias, aunque
Rajoy y Rubalcaba tengan que formar un gobierno de concentración nacional,
porque está claro que así será mejor para los españoles, aunque nos tememos que
el bipartidismo nos seguirá dando puntapiés en el sufrido trasero, que todo lo
resiste. Aunque es una ironía que tampoco deja de ser una desgracia total.