Hemos de hacernos eco de una
grave imprevisión de los responsables autonómicos de educación, que inmersos en
sus programas de recortes no han llegado a planificar adecuadamente la creciente
demanda de estudios como los de idiomas y los de música, ya que las plazas
ofertadas han sido considerablemente superadas por la demanda, así en las
Escuelas Oficiales de Idiomas de la Región la oferta de plazas era de 18.700,
en tanto que la demanda superaba los 25.000 puestos, por lo que una unos 7.000
estudiantes se quedarán sin poder acceder a estos estudios oficiales de
idiomas.
Este hecho, a nuestro entender,
resulta de considerable gravedad –especialmente en los actuales momentos de
crisis económica, con el alto grado de paro que padecemos, en los que se
aconseja diversificar la formación en orden a demandas del mercado laboral, y
especialmente en idiomas, que es un tradicional hándicap de nuestro sistema
educativo-, pero sin embargo, no se hace una adecuada previsión, y se deja en
la cuneta a unos 7.000 murcianos que demandaban este tipo de formación, que hoy
por hoy, tiene la consideración de esencial para atender a los requerimientos
del mercado laboral, tanto interno como externo.
Otro tanto sucede con las
enseñanzas oficiales de música, en que la demanda de plazas en los
conservatorios de la Región –especialmente para su acceso- es muy superior a la
oferta académica, habiendo de enfrentarse los chavales que pretenden acceder a
estos estudios a una subjetiva y masificada prueba de audición, que también
dejará a muchos aspirantes fuera del cupo oficialmente establecido.
Se podrá decir que en tiempos de
crisis, no se puede hacer otra cosa. Aunque este tipo de respuesta, como
cualquier otro análogo tiene varias respuestas, desde las que apelen por una
mejor administración de lo público, a las que se posicionen en las necesarias
medidas de ayuda e incentivación para fomento del empleo –más allá de los
subsidios de desempleo-. Además de la referida prioridad que, sobre todo tiene
el idioma para la formación curricular de cualquier persona, y aún más en un
país en el que se quiere potenciar el turismo –que es una de nuestras
principales industrias-.
Incluso hasta el procedimiento de
acceso a la Escuela Oficial de Idiomas, ya de partida resulta injusto y
arbitrario, por basarse en un simple sorteo numérico. Algo que hace más
lamentable la situación del candidato eliminado por el “alea del destino”, no
por su mérito y capacidad en tal ámbito –criterios objetivos y
constitucionalmente determinados-.
Pero más allá de la crítica a la
imprevisión, que consideramos justa, la realidad es contumaz; de tal forma que
impone –a los que se lo puedan pagar- el recurso a la formación privada de
idiomas, pero suponemos que no serán muchos dada la situación de crisis actual.
Por consiguiente, esta situación debería de requerir una mayor atención por parte de la Consejería de Educación, en forma de respuesta práctica que resolviera el problema, que podría considerarse de interés común –como es la adecuada educación de nuestra población-. A tal fin, sugerimos que –ya que las infraestructuras docentes de las Escuelas Oficiales de Idiomas se han quedado limitadas por la demanda- se utilicen infraestructura de Centros Públicos de Enseñanzas Medias, reutilizando a los profesores de idiomas de estos Centros –especialmente los interinos supuestamente prescindibles, dado que la propia sociedad lo demanda, y por ello no resultan prescindibles-. Algo que apenas conllevaría incremento de gasto público, y resolvería la situación en esta cuestión particularmente sensible por su repercusión en la empleabilidad laboral de los que alcancen dicha preparación.