El juzgado de lo Contencioso Administrativo ha dictaminado que la expulsión de
José Mateos Martinez de la Universidad de Murcia fue radicalmente ilegal y
nula, porque no puede aplicarse a un miembro del PDI, el Reglamento de
Disciplina Académica aprobado por Franco en 1953, y que sólo es aplicable al
estudiante.
José Mateos Martínez fue expulsado en 2010 de la UMU por criticar la gestión
del rector y la sumisión del Consejo de Estudiantes a sus intereses, así como
las ingentes cantidades de dinero que derrochaban en irse a hoteles de lujo a
costa del contribuyente con la excusa de hacer "jornadas de convivencia y
representación".
Para Martínez, resulta destacable que el Departamento de Derecho Civil, al que
pertenece el rector, se negó a convocarlo al examen del DEA en junio y
septiembre pese a que la ley le obligaba a hacerlo y pese a que sus solicitudes
de convocatoria se presentaron ante todas las instancias posibles.
De ese modo, se prolongó ilegalmente su condición de alumno, argumento
jurídicamente falso (así lo prueba la sentencia) que les servía como excusa
para poder concluir el expediente y expulsarlo de la UMU. El expediente aun
estaba en su fase inicial cuando debía examinarme del DEA, “y al rector no le
daba tiempo de acabarlo, necesitaba un año más que obtuvo de esta forma. El
Defensor del Pueblo ya declaró que esta conducta fue totalmente ilícita”,
recuerda José Mateos.
“La sentencia tiene un valor inmenso para mí, pese a que, como me han dicho
muchos profesores, los "tribunales" ocultos de la UMU ya me han
condenado al destierro eterno de allí. En contraposición a dichos tribunales que
imponen la pena máxima a quien osa criticar los males que hoy pudren la
universidad mientras protegen a sus responsables, el Juzgado de lo Contencioso
ha demostrado que, aunque les pese a muchos, el Derecho hoy vigente no es el
que dictó Franco, ni dentro ni fuera de la Universidad”.
Pese a esta sentencia, José Mateos sigue vetado en la Universidad. “Como tantos
profesores me han dicho, quien critica al rector está perdido, marcado y
defenestrado para siempre, y nunca podrá impartir docencia en la universidad.
Pero teniendo en cuenta todo lo que habría tenido que tragar para ser profesor
de la actual universidad, teniendo en cuenta lo indigno de enseñar Derecho
renunciando a tus derechos fundamentales (como la libertad de expresión),
teniendo en cuenta las maravillosas experiencias de lucha y solidaridad que he
vivido desde que fui expulsado, y teniendo en cuenta esta sentencia...debo
decir que volvería a enfrentarme a quienes me enfrenté, aceptando las consecuencias
de mis actos (el destierro de la universidad) mientras sigo luchando para que
nadie más tenga que padecerlas”, afirma.
Con el resto de los días, a veces pienso que
demasiados, he aprendido que hay imposturas y falsificaciones de la naturaleza
humana. Sensaciones y actitudes más propias de una bestia parda, o alimaña
emboscada en su propia oscuridad.
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