El lector Miguel Ángel García Garrés, premiado con un
ejemplar de libro “Juan Carlos I, el último Borbón”, ya tiene en su domicilio
el ejemplar firmado y dedicado por el coronel Amadeo Martínez Inglés, autor y
colaborador de VMPress.
García se ha mostrado “muy contento por el premio”, y se manifiesta seguidor de
este periódico digital.
Según nos informaba Martínez Inglés, en los próximos días habrá una reedición
del libro, por parte de una editorial valiente que ha hecho un esfuerzo en que
la verdadera historia del Rey de España pueda llegar a todas las librerías.
Un libro que recomendamos encarecidamente a nuestros lectores. Ningún hecho político trascendente ha tenido lugar en este país, durante los
últimos treinta años, que no fuera previamente autorizado o decidido por el rey
Juan Carlos I. La defenestración de Arias Navarro, el nombramiento de Adolfo
Suárez, las conversaciones con Santiago Carrillo, la legalización del PCE, la
dimisión del primer presidente de la democracia, el 23-F, el juicio de
Campamento, los GAL, las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior, el
apoyo logístico a la Primera Guerra del Golfo, los nombramientos de la mayoría
de los ministros y de todos los de Defensa, las conversaciones con ETA... etc.,
etc., son quizá los más importantes, pero no los únicos, en los que el inefable
inquilino de La Zarzuela ha intervenido directamente haciendo valer una
autoridad y un poder personal que en absoluto contempla la Constitución.
Podríamos decir por lo tanto, sin exageración alguna, que el 22 de noviembre de
1975 una nueva dictadura más sutil, de rostro más amable, enmascarada en unas
formas democráticas aceptables para Europa y la comunidad internacional pero
quizá más perversa y engañosa por actuar en la clandestinidad de palacios y
altos despachos, sucedió a la anterior del yugo y las flechas. Apoyada en el
propio Ejército franquista (que actuaría a partir de entonces de sólido
valladar ante las aspiraciones de los políticos verdaderamente demócratas), en los
todopoderosos servicios de Inteligencia de las FAS (que transformarían al
heredero de Franco en el hombre mejor informado del país) y también en el
pánico cerval del pueblo español a tener que enfrentar una nueva guerra civil.
Esta dictadura en la sombra por parte del monarca español ha durado hasta
nuestros días, si bien en los últimos años (prácticamente desde la salida de la
Casa Real del general Sabino Fernández Campo) ha decaído ostensiblemente, al
compás del deterioro personal de su titular.
Esto ha sido así, históricamente, aunque muchos ciudadanos españoles no hayan
sido capaces de percibirlo. No obstante, si a alguno de ellos (está en su
derecho) le parecieran claramente exageradas o fuera de lugar mis afirmaciones,
la lectura de este libro les sacará de duda.