Peligro. Con numerosos casos (Rato) penales abiertos hay
escaso margen para la escolástica o el empirismo. El manicomio nacional y
regional tiene, también, abiertos varios procesos supurantes en el cuerpo
político, económico y financiero. Excesos y relaciones de errores fantásticos,
porque es la historia del satélite español que surca el cielo europeo. Un
satélite con diecisiete velocidades porque ves a nuestro hermoso país sumido en
una catástrofe que nos va a causar un irremediable desastre histórico que viene
forjándose desde que Ricardo de la Cierva pronunciara aquella fatídica frase de
“que error, que inmenso error” al conocer que Adolfo Suárez sería nombrado presidente del Gobierno
español. No se equivocaba el insigne escritor y político murciano de origen. Y
lo lamento por Suárez que diseñó una transición precipitada y sin raíces.
Quizás Aznar también
se equivocó al designar a Rajoy como su sucesor al frente de su partido
popular. Ahora se comprueba que la lenta caída de Rajoy es producto de una
serie infortunada de precipitaciones y de graves errores estratégicos. Y digo,
que no va a sobrar cualquier dosis de buena fe para engrasar la convivencia
española y la unidad de su gobierno y de su partido. Ya, entre las rendijas de
los medios de comunicación adictos, se apunta los errores de los ministros
Montoro y de Guindos, con una bicefalia torpe. En la intimidad de los grandes
varones se afirma que Rajoy ha sido un buen ministro, pero que no lo es como primer
ministro. La tropa de José María Aznar se mueve inquieta e inquisorial. Entre
ellos el presidente regional de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que a soto voce y
sin la natural reserva culpa a su gran jefe de las carencias de nuestra
Comunidad Autónoma, en estos últimos seis meses, empezando por el problema del
agua, que no acaba de llegar, y ese monstruo que es el aeropuerto de Corvera,
sin futuro.
Personalmente no me agradaría un rotundo fracaso de Rajoy, no sería bueno para los españoles. Y en segundo término porque no hay alternativa en la oposición.
Así que habrá que quedarse con el conocido refrán de más vale pájaro conocido
que pájaro por conocer, lo que es una paradoja cómica después de saberse los
últimos datos del Fondo Monetario Internacional cuya previsión no son nada
alentadoras. Apuesto por el pronóstico de que en el próximo primer aniversario del
Gobierno, el futuro de Rajoy entrará en un receso inicial, como el que se
vaticina para el próximo año 2Ol3. La tormenta del paro que continúa amentando
es un dato muy serio que nos hace ser pesimistas. Pero lo más siniestro, y
perdonen por el palabro, es que cuarenta y seis millones de españoles estemos
en manos de dos personajes sicopáticos. Angela Merkel, en la trastienda, y el
impresentable Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que en
cualquier instante puede terminar con la carrera política de nuestro simple
Mariano Rajoy, y por elevación con media clase política. Un disparate y un
posible disparo al débil corazón de La Moncloa. Esta es la cruda realidad de
una Europa gobernada por unos personajes manipuladores, y a la deriva
sociopolítica con unos objetivos oscuros
enfrentados a las necesidades de la Unión Europea pobre.
Termino preguntando a nuestros lectores ¿no sería más rentable volver a la
peseta y a la soberanía nacional y evitar un estatus monetario en manos de unos
pocos ricos?
Qué estamos en manos de unos sátrapas financieros, no hay duda. Ayer, Ignacio
Camacho escribía en su formidable columna un artículo memorable, cuando
apuntaba: “ Con su displicencia balsámica, lo que ha hecho Draghi es manifestar
una formidable demostración de poder. Un simple fraseo suyo, de un cripticismo
anfibológico, ha bastado para desencadenar un fulminante mecanismo de reacción
que debe ensanchar de forma considerable su ego político. Si con unas
palabritas de interpretación variable puede provocar un terremoto disuasorio,
qué podrá lograr con su poderosa artillería de último recurso”.
NOTA DEL AUTOR. Las relaciones entre el Rey y Rajoy se encuentran en su peor
momento debido a las presiones sufridas por don Juan Carlos para que presidiera el último Consejo de Ministros en el que se tomaron
durísimas medidas, pretensiones que quedaron a medias. Por otro lado el monarca
ha dejado remarcado que es partidario de un Gobierno de Concentración Nacional
y que vería bien que el comisario europeo de Competencia el español ALMUNIA
entrara a formar parte de ese Gabinete. Los llamados poderes fácticos de
nuestro país, a la vista de la crisis con el Banco Central de Europa, los roces
con la señora Merkel y los graves problemas de las Comunidades Autónomas verdadero caballo
de batalla para enderezar la crisis financiera, están chocando con el político
gallego de lograr un pacto con los socialistas de Rubalcaba, desde luego
dispuestos a colaborar. A este pacto nacional se opone frontalmente el clan de
Aznar, Esperanza Aguirre y Javier Arenas.