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Juan Eladio Palmis.
Domingo, 26 de agosto de 2012

Sin despeinarse

[Img #3687]Sin tener que salir de sus doradas residencias llenas de lujo, porque corren el riesgo de despeinarse -y pronto que los despeinen porque saben que no pueden pisar con normalidad la calle - sin poder salir de sus palacios episcopales, financiados, reparados y mantenidos con dinero publico, no tienen ni por qué despeinarse, por el momento, para defender sus egoísmos y privilegios, porque disponen, como nunca ha estado dispuesto en la sociedad española, de una miríada de periodistas, mejor dicho, de gentuza, que por razón solo de su servilismo panzista escribenen los periódicos, o salen en la tele,  en espera de lograr el pago de los favores prestados, y mientras, ponen el trasero o el chichi al servicio de los poderosos para lo que gusten mandar. Y si esta gentuza servil así levantan su puchero, aunque sea comida  cómplice y podrida, no les importa, porque es gente que están encuadrados de lleno en laclase social que los cubanos, de un modo magistral, denominaron como comemieldas.

Los comemieldas,vulgares, tanto los hombres como las mujeres, van de plató en plató, de renglón en renglón de casposos medios de comunicación, y, por las noches, llaman por teléfono a los secretarios de los poderosos para ver si van en la línea adecuada de acoso y derribo de una sociedad que, a gentuza como ellos, les permite vivir y medrar. Pero que si fuera al contrario, si todos esos comemieldas dispusieran de un poder omnímodo, nadie, absolutamente nadie que pensara de un modo que no sea que el amo representa a dios, y el obrero al diablo, tendría otro derecho que no sea el recibir  un manojo de latigazos para activarle la circulación.

Nunca España cayó tan baja. Nunca España dispuso de tanto comemieldas contentos con servir al amo; contentos con que soben a sus hijas y mujeres; contentos con poner sus traseros y chichis; contentos con llevar en sus teléfonos móviles los números privados de los secretarios de los señoritos; y contentos de que a pesar de la vulgaridad de sus aspectos, a pesar de la incultura de sus esencias, se sienten en primera fila en los plató y tengan un rincón en cualquier periódico  de esos que son los principales enemigos del pueblo y la gente de buena voluntad.

Salud y Felicidad. 

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 26 de agosto de 2012 a las 22:29
De Versos Guerrilleros
CUANDO ALGUIEN

Cuando alguien quiera
sentir como se siente
por las ausencias
de lo que no se ha hecho,
que venga a verme
y le cuento mi vida
de incertidumbres
y mala pata.

Tuve que estar
y no estuve
cuando Fidel Castro
se fue a la Sierra Maestra.

Tuve que estar
y no estuve
cuando El Che
por Bolivia añoraba
normalizar Argentina;
Revolucionar
toda una América herida,
Infestada.

Tampoco estoy
participando activo
en la revolución de ahora:
Bolivariana.

Tuve,
y, como siempre,
no estuve,
donde estalla la rabia
y el coraje
del que se va al monte,
a la sierra,
a luchar
para salvar
la poca justicia
que en el hombre
por adentro
queda.

Y si estuve
entre las luces encendidas,
en los oropeles
y los jardines
donde maduran
los parabienes,
de los que para dormir
un grano de arroz
sigue siendo
una tragedia
cuando aparece
alterando la blandura
de nuestros cómodos
colchones.
Salud y Felicidad. Palmis

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