Federico Trillo y Paco Alvarez Cascos se opusieron a que Ramón Luis Valcárcel
Siso construyera un segundo aeropuerto en Murcia, idea que fue de Pepe Ruiz
Abellán, todos ellos situados en puestos de responsabilidad política, ocupando
cargos en el Gobierno de la nación. Incluso prometieron al jerarca que
modernizarían al aeropuerto de San Javier para ponerlo a la altura de otros
cercanos como el de Alicante, ambos en un radio de acción de cincuenta a veinte
kilómetros.
E incluso se estudió la viabilidad del aeródromo de Alcantarilla. Pero fue
tiempo perdido aunque el Gobierno de Aznar dio luz verde a los arreglos del
magnífico de San Javier. Meses después se iniciaron las obras de Corvera por
empeño personal del presidente regional murciano, que pensaba más bien en
intereses del ladrillo y la burbuja inmobiliaria, creemos fríamente.
El trasfondo
de esta operación de marketing e imagen de nuestro gobernante, que ha perdido
los papeles, hay unas circunstancias que supone una bofetada a los murcianos, como
es que vayan al cubo de la basura o se quemen algo más de setenta millones de
euros, aproximadamente cuatrocientos millones largos de pesetas, porque San
Javier será cerrado a cal y canto, el personal trasladado y otros perderán sus
empleos. Para nosotros es un hecho inmoral, un despilfarro e incluso puede que
algo mucho peor tipificado en el Código Penal.
Cuando España, cuando la Región, cuando decenas de millones de españoles comienzan a vivir en la pobreza, aquí, en Murcia, se plantea y se desarrolla unas obras que pueden llegar a ser un fracaso, como ha ocurrido con más de catorce aeropuertos españoles de similares circunstancias que este de Corvera. Si reflexionamos, llegamos a la triste conclusión social, política, humana y económica de que la finca murciana es urgente orden, para evitar que este desaguisado no vaya más lejos por imperativo político, y debe ser AEN , el ministerio de Fomento y el presidente Rajoy quienes digan la última
palabra, y
luego que cada cual asuma sus responsabilidades que son muchas.
Lo más sangrante de esta historia miserable es que entre tanto derroche de dinero tirado, se da la dura realidad que la Región de Murcia, lideraba en octubre el mayor déficit de las comunidades autónomas españolas, con un índice del 2,O1 en tanto la media nacional estaba en el 0,76, que refleja muy bien cómo vamos con este Gobierno del partido popular cada día más partido y menos popular. Ante estas cifras simplemente nos averguenza que volvamos a batir récords de región en bancarrota, pero eso sí, vamos a cerrar un aeropuerto como el histórico de San Javier..Por cierto, que muy pocos hemos dado fe de esta situación, porque la Ley del Silencio no es una broma.