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Peter Magnus.
Domingo, 30 de junio de 2013

¿En qué creen las mariposas?

El hombre moderno piensa que la vida del aquí, del ahora, es la única vida existente.

Anónimo encontrado en unos lavabos públicos.

[Img #5464]Uno, ya, a estas alturas, podría escribir lo que le viniera en ganas, sí, así, sin más, seguro que habrá muchos que lo rebatirán, y yo digo que para eso se escribe, en el caso que se escriba para algo, y que sirva, además, para otro algo o para otro más bien nada. En fin, que cada carpintero le saca la punta a su lápiz por el lado que más le place, por el sur o por el norte, por el este o por el oeste, por la izquierda según se mire, o por la derecha según se imponga…

Dejemos la demagogia, y la retórica, y no hagamos discursos si no comulgamos con lo que predicamos, o si decimos que patria es esto y aquello y mandar a gente joven a la guerra para salvar no sé qué cosa que llaman democracia o para salvar la paz, hay que fastidiarse, salvar la paz con la guerra…

No me digan que no tiene gracia o “grecia” tiene gracia porque allí andan a tortazos pero no nos enteramos, total para qué, aquí, al paso que vamos, pronto también nos daremos tortazos.

El otro día estuve hablando con un tipo que me pidió algo para comer, lo invité a un bocadillo y mientras se lo comía me contó lo que trascribo literalmente:

-Mire, amigo, sabe por qué estoy así.

-No, no lo sé, pero si quiere desahogarse, adelante.

.Bien, pero no quiero pecar de pesado, al fin y al cabo es una historia de insolidaridad de pareja.

-Vaya, vaya, eso suena algo extraño ¿insolidaridad de pareja? –pregunté sorprendido.

-Sí, amigo, sí, eso es, insolidaridad de pareja, como lo ha escuchado.

-Bueno, ande, no me deje con la intriga, siga, siga –el tipo le dio dos bocados a lo que le quedaba de bocata y siguió con su historia de insolidaridad de parejas, y yo lo invité a unos vinos, y allí a la mesa de un café llamado Pan y Chocolate su historia me puso los pelos de punta. Pero dejo al lector que haga el resto. Imagina amigo lector, amiga lectora, a qué se refería este tipo que había caído en desgracia, según sus palabras, por haber sufrido en sus propias carnes lo que definió como insolidaridad de pareja, sí, amigo, amiga, imaginen y luego me lo cuentan.

Esta semana con este historia acabo mi artículo, no sé, la verdad, de qué les intentaba escribir, si para tal fin ya están los perros del poder, quiero decir los periodistas afines, y fines, y lameculos que le hacen  el juego, la cama y lo que haga falta al poder, pero eso sí, practicando sin escrúpulo eso que mi amigo indigente ha bautizado como insolidaridad de pareja: ¿En qué creen las mariposas, en la Metamorfosis de Kafka?

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