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Peter Magnus.
Lunes, 29 de julio de 2013

Egoismo y consumo

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No hay nada mejor para el capitalismo que la sociedad de consumo, y para que esta funcione a la perfección la pócima mágica que hace que la maquinaria vaya como la seda se llama egoísmo.

Estamos inmersos en una sociedad egoísta en la que los gurús de la autoayuda venden como panacea “el quiérete a ti mismo” para poder amar a los demás. Hasta ahí muy bien, nada que objetar porque si uno no se ama a sí mismo difícilmente podrá querer al prójimo.

Pero ¿se amaba a sí misma Irena Sandler*?, sí, sin duda, pero amaba más a los demás, de hecho arriesgó su vida por salvar la vida de miles de niños judíos, e incluso, no delató a su amigo a pesar de los castigos que recibió cuando la detuvieron, ¿hasta qué límite estaría dispuesta una persona egoísta de las que abrazan las doctrinas de esos papanatas perros fieles del materialismo, el capitalismo y el consumismo (véase seudo escritores de libros de autoayuda), que dicen que el amor es de usar y tirar, y que la vida hay que vivirla a toda costa pensando en uno mismo, y ser feliz empieza por uno mismo, sí ésos que se quieren tanto a sí mismos como para anteponer la felicidad, por ejemplo de un niño, a la suya propia, en un caso límite como el de Irena?

No voy a responder a esta pregunta, baste al lector una simple mirada a su alrededor y obtendrá la respuesta.

Pero: ¿a qué precio hemos de pagar los demás ese quiérete a ti mismo? Buena pregunta aunque esté mal que yo lo diga, dado que soy el que la formula, y para la que debería de tener una respuesta, pero no, no la tengo, como tampoco los grandes sabios del pasado encontraron respuesta a aquellas otras tres -cree recordar que eran-, preguntas como de quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde vamos.

En esta sociedad actual, moderna por no decir pantacrueldimoderna, evidentemente no se suelen hacer estas ni otras preguntas, y cuando a alguien se le ocurre darle algo más de lo habitual al magín, se le receta una dosis de fútbol, visitas a grandes centros comerciales, donde todo es posible, o al menos es donde todo parece posible, y si no es hoy será mañana porque las cosas que allí venden están ahí siempre y parece que nunca se acabarán, y de eso se trata, de hacernos creer que siempre podemos adquirir una gilipollez, una chorrada nada práctica en cualquier momento de nuestra corta vida. Pero eso sí, el prurito de haberte hecho esas preguntas se ha pasado con la parafernalia de luces, y miles de artículos que se exponen ahí esperando que vengamos a adquirirlos por módica cantidad, entonces las fatídicas preguntas podríamos responderlas de este modo:

¿Quiénes somos?: Unos autómatas esclavizados que se reúnen en estos lugares para reactivar sus baterías comprando gilipolleces mientras una gran parte de la humanidad perece de hambre, por ejemplo.

¿De dónde venimos?: Del centro comercial nuevo que han abierto en Majadatrescabritos, aunque sepamos que para que nosotros podamos ir o venir de esos centros, tengan que morir miles de inocentes.

¿A dónde vamos?: Al centro comercial nuevo que han abierto en Laputamadrequeospariópandagilipollas…porque a pesar de saber que hay miles de seres inocentes muriendo vamos a esos centros (nuevas catedrales del saber y de los nuevos dioses), para que la depresión no nos mate la poca alma que tenemos.

Toda una gran filosofía de vida, que al vecino lo echan del trabajo “algo habrá hecho” decimos y nos quedamos tan panchos. Que unos jóvenes atracan una tienda con la desgracia de que en el atraco matan al pobre dependiente “es que no se tenía que haber opuesto, total por unas monedas…”, y seguimos quedándonos tan cómodos y pagando la televisión a plazos…, enchufando a los hijos a las consolas porque no tienen paciencia para educarlo, para hablar con ellos, para contarles historias, para decirles quiénes eran sus antecesores, y cómo vivieron, ¡ay malditos humanos que olvidan su historia, condenados por ello a repetirla siempre!, no te jode...

Y ¿a cuento de qué venía esta semana mi artículo? Ah, ya, a lo del egoísmo y el consumismo que no es lo mismo que el distributismo y el comunismo, bien distintos valores.

Eso es lo que tiene ser egoísta que no importa quién caiga, pero tampoco importa si el que caes eres tú, porque al fin y al cabo eres uno más del engranaje y totalmente prescindible, por eso, si no te da una patada en el culo, tu jefe, argumentando chorradas del orden de que si la producción, de que si los gastos… y se queda tan alegre viendo como explota a sus esclavos sin que nada ni nadie le arrugue el bigote; decía que si no te da la patada el jefe, te la da tu compañero de trabajo, con tal de subir un escalón más en el estatus de la mierda empresa en al que trabajas por un mísero sueldo, y en la que te han convertido en un puto esclavo si derechos…, o bien, también te la puede dar tu pareja argumentando, no menos chorradas que las anteriormente citadas, ni menos importantes que las que digo yo en esta bazofia de artículo, seudobatiburrillo ininteligible y que muy pocos se aventurarán a leer, pues eso mismo, a chuparla…, ah, que el tema es el egoísmo y el consumismo, no hay que ir muy lejos para que el uno te lleve al otro, y si para comprarte un nuevo modelo de toyotasmarfontsuputamadre tienes que aceptar que mueran en el sur de África algunas criaturas inocentes a las que Hitler sin ir más lejos catalogaba de animales, no importa, se las mata, total hay más, ¿verdad amigo? con tal de que tú luzcas ese nuevo modelito de marras, pero como yo no estoy libre de pecado mea culpa y al centro comercial a alimentar mi ego y mi puta ignorancia, mientras sin apretar gatillo de arma alguna, aprieto la tarjeta de crédito que al fin y al cabo es lo mismo, mata de otro modo, pero al fin para que yo pueda usarla han de morir miles, miles, miles de inocentes en el mundo, ¡ay puto y servil egoísmo! ¿Dónde están hoy en día las Irena Sendler?, en el fondo del mar matarile, rile, rile, matarile, rile, ron….

* Irena Sendler nació como Irena Krzyzanowska el 15 de febrero de 1910, en un pueblo llamado Otwock a 23 kilómetros al sudeste de Varsovia. Desde su infancia sintió simpatía por los judíos. Su padre, un médico reconocido, falleció en 1917 a causa de un tifus contraído al tratar a varios pacientes rechazados por sus colegas: muchos de esos pacientes eran judíos. Tras su muerte, los líderes de la comunidad judía ofrecieron pagar los estudios de la muchacha. En la Polonia de pre-guerra, Irena se opuso al sistema de discriminación adoptado por algunas universidades, como resultado de lo cual fue suspendida en la Universidad de Varsovia durante tres años.

http://mujeresdeleyenda.blogspot.com.es/2012/05/irena-sendler-el-angel-polaco.html

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