Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Peter Magnus.
Lunes, 26 de agosto de 2013

Hacer política para forrarse

Viresque acquirit eundo*
(Cobra fuerza a medida que avanza)

 

[Img #5643]En estos días de agosto, uno cae en la desidia y en la apatía más inescrupulosa que pueda haber, España está la mitad de vacaciones mientras nuestro “señor” presidente, también de vacaciones, se dedica a jugar a la guerra con Inglaterra, bueno, a crear cortinas de humo con el beneplácito del otro “señor” del peñón de Gibraltar, unas lancha por aquí, unos barcos por allá y el pato de toda esta mierda que no sirve para otra cosa que para despistar, lo pagan los de siempre, los pobres pescadores por un lado, y la gente que sobrevive con el contrabando por el otro. ¿Cobrar una tasa por ir a Gibraltar? Debemos habernos vuelto locos de remate, sin duda.

No leo mucha prensa últimamente, entre otras cosas porque no me siento con ánimos suficientes como para hacerlo, ya que tengo en casa un buen problemón por el que muchos se habrían tirado ya por la ventana, o se hubieran puesto la soga al pescuezo como mínimo, ante la incertidumbre de cómo me van a venir las cosas, no ya en unos meses, sino en el próximo mes, y recuerdo la conversación que tuve el otro día con un conocido, uno de esos que en otro tiempo se sentaron a mi mesa, me adularon, me dieron palmaditas en la espalda y ahora hacen mutis por el forro, por no decir hacen de su buen hacer: la hipocresía, como vocación de sus vidas.

Así comenzó la cosa:

-¡Hombre Peter, ¿cuánto tiempo sin verte?

-¡Vaya! Será porque no tienes mi número de teléfono y no sabes dónde vivo –le solté a bocajarro declarando así mi antipatía.

-Bueno, tú también sabes mi número y dónde vivo, así que cuando quieras algo me llamas –se defendió con cierta ironía.

-Sí, ya lo sé, pero es que en mi país tenemos la mala o insana costumbre de llamar, o de visitar nosotros a los dolientes del entierro.

-Sí, pero a ti no se te ha muerto nadie, y por cierto ¿cómo estás? –giró la cabeza para mirarle las tetas a una morenaza que pasaba en ese momento por nuestro lado luciendo un escote que llegaba al ombligo.

-¿Cómo estarías tú si en el mismo año te quedas sin trabajo, tu mujer te cambia por otro y te deja con dos palmos de narices mientras hace numeritos de lágrimas de cocodrilo con sus amigos, familiares y conocidos, cuando ésta no contenta con la patada en el culo que te ha dado se encarga de crearte un rumor de que la culpa de todo la has tenido tú porque le has sido infiel, celos reflejados lo llaman los expertos, para justificar sus actos?

-Bueno, bueno… es que… -no sabía qué decir.

-Por cierto cuando las barbas del vecino veas cortar pon las tuyas a remojar, porque tu mujer y mi ex mujer son íntimas, y están todo el día juntas.

-No te pases, no te pases –dijo ya con una mueca de preocupación en el rostro.

-No me paso, los que os pasáis sois vosotros. ¿Te parece que te pueda decir que estoy bien?

-Bueno, tengo que irme, a ver si quedamos –dijo y se fue como alma que lleva el diablo.

Mientras esta conversación se llevaba a cabo, el conflicto del peñón de Gibraltar estaba en su máximo apogeo, y el presidente de este patético país ya no tenía que dar explicaciones de cuánta pasta se han llevado él y su secuaces…, en las playas desde Tarifa a más para arriba de Benidor la otra media España que “nos helará el corazón” tomaba el sol a millón el metro cuadrado. Y unos pocos de negros se ahogaban al hundirse su patera en la que viajaban al “paraíso”, en Egipto cientos de muertos tirados en las calles por las desmedidas acciones de la policía y los militares; así es este mundo, así, es y yo llorando que mi mujer me sustituyó por otro, cuando es lo más insignificante del mundo, pero por lo que muchos se tiran del tejado, se echan la soga al cuello, o se atiborran de alcohol y de pastillas, o se cortan las venas llorando como damiselas por el amor perdido, a enemigos que huyen puentes de plata, mejor dedicarse a hacer política para forrarse… y de paso matar algunos revoltosos que protestan en las calles, eso sí que está permitido y por ello no se corta las venas nadie, mejor, lo dicho, dedicarse a hacer política para forrarse y los demás que se jodan, total en el mundo que vivimos si no eres egoísta te comen con patatas, o a lo peor sin éstas…

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress