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Francisco Javier Illán Vivas.
Lunes, 1 de septiembre de 2014

Joaquín Corbalán: "La mayoría de mis cuentos están basados en hechos reales"

[Img #8912]Joaquín Marías Corbalán Corbalán, nacido en Alguazas, es conductor de transporte internacional. Su andadura como escritor y poeta es corta. Publicó su primer poemario Donde duermen las palabras (2007), a este le siguió La estación de los silencios (2009) y La senda amarga (2013). Cuenta con algunas participaciones en concursos de poesía y relato.

 

Le entrevistamos por su reciente galardón como ganador del I certamen Ángeles Palazón de cuento de Navidad, convocado por la revista literaria Acantilados de papel.

 

 

Pregunta.- En un mundo como el actual, en que todo pasa tan deprisa, no podemos olvidar que hace apenas unos meses presentabas tu poemario más reciente: La senda amarga. Un poemario cargado de vivencias y de memoria hacia los grandes poetas de nuestra literatura.

 

Respuesta.- Si, en especial a los desaparecidos a consecuencia de la guerra, quise hacer una especie de homenaje a estos hombres que cantaron a la libertad con la mejor arma de la que disponían, su pluma y su corazón. Escribía Agustín Millares, (…) Donde no hay libertad, no hay poeta con vida, ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

 

Aunque en el poemario, se encuentran mezclados aleatoriamente con otros de temas diferentes, amor, sueños, esperanzas, frustraciones, desencuentros, vivencias, y un largo etc.

 

 

P.- Porque, como hemos dicho en la presentación, Joaquín Marías Corbalán es sobre todo, hasta la fecha, poeta.

 

R.- Mi ópera prima, con la que inicié esta gratificante aventura, esta incursión en el mundo mágico del difícil género de la poesía, fue la más difícil de elaborar. La fui tejiendo, bordando verso a verso, midiendo cada palabra, dibujando cada estrofa, incluso las releía escuchando su sonido y las cambiaba de lugar, como si fuesen las notas de la obertura de una gran ópera. Creo que llegué a mimarlas demasiado. Quería hacer poesía, lo necesitaba. Me decía a mi mismo: si de verdad quieres ser poeta, deséalo con toda tu alma, con todo tu corazón, entonces el universo entero se pondrá en movimiento para que se cumpla.

 

El segundo nació con menos dificultades, sin proponérmelo fluía de modo natural. Ahora la poesía es una constante en mi vida, basta una sonrisa, el brillo de unos ojos, una melodía, una lágrima, una gota de agua en un cristal, un perro vagabundo, para que aflore como el viento tras la montaña.

 

 

P.- Y siendo así, sobre todo poeta, hemos hablado en varias ocasiones, aunque en forma privada, de tus relatos, de tus proyectos en la narrativa, sin olvidar que eso signifique dejar a un lado la poesía.

 

R.- Aunque mis primeras publicaciones hayan sido poemarios, tengo algunos trabajos inéditos en prosa a la espera de su edición. El mundo de Lucas novela, Historias de mundos paralelos narrativa fantástica, Nómadas del asfalto narrativa biográfica, El amo de los sueños fantasía. Dentro de mi poemario. Inventando caricias erótica y algunos cuentos y relatos varios.

 

 

P.- Ahora mismo ya estás en una situación de prejubilado, pero en tu vida laboral has sido conductor. Y no un conductor cualquiera, sino de transporte internacional. ¿Cuál es el secreto para poder escribir tras una larga jornada conduciendo por las carreteras europeas?

 

R.- Durante un viaje, entre 10 y 15 días solo a través de Europa, hay mucho tiempo para pensar, el trasiego de la carretera durante el día es antagonista a la calma de la noche. Días de lluvia cerca de un mar que no es el tuyo. Paisajes nevados de una tierra desconocida. Jornadas de viento en los bosques de un país nórdico. Noches oscuras solo iluminadas por la luz de las estrellas de otro cielo. Montañas solitarias sin más hálito de vida que el canto de los grillos. Paramos desiertos, cuyo perfil del horizonte se quiebra con un almendro intruso que huye por la ventanilla. Luces de neón reflejadas en las mansas aguas de un río que duerme al amparo de la ciudad, a las tres de la madrugada.

 

Y…, un buen día te das cuenta que la vida no te espera, que te deja descansando en la cuneta, entonces te preguntas que has estado todo este tiempo. Es en ese momento cuando aparece el genio que llevas dentro y te dice: ya es tiempo de que cuentes lo que sientes, lo que has vivido. Y tú, simplemente, le haces caso.

 

 

P.- Pero tu estado de prejubilado no es voluntario, es la consecuencia de una grave afección cardiovascular. ¿Cómo ve la vida el poeta tras pasar por una situación semejante.

 

R.- Si, en dos años el destino, porque no creo en la suerte pero si en el destino, después de 40 años de trotamundos, dijo basta. Fue un invierno, en Inglaterra, veía borroso por el ojo izquierdo, diagnostico: trombosis al nervio óptico. Como consecuencia, no apto para conducir un camión. Justo al año me dio un infarto, me pusieron un stent y al año otro, un destino un poco borde.

 

A partir de ese momento me acordé de la cita del filósofo “Si tiene remedio, ¿por qué lloras? Y si no lo tiene, ¿por qué lloras? ” . Nos damos cuenta de que podemos caer, solo cuando tenemos un pie en el aire, yo casi he tenido los dos. Es entonces cuando se empieza a valorar la vida de una manera más consciente, empiezas a darte cuenta de que debes desechar todo lo negativo y de que lo que de verdad merece la pena, es la familia la amistad y el amor de los que te quieren.

 

Intentas, a veces sin conseguirlo dar lo mejor de ti, te vuelves más selecto, más autocrítico, pero sobre todo más humano. Reorganizas tu vida y aprovechas el tiempo de la mejor manera posible.

 

 

P.- Como tienes más tiempo libre, tu faceta de escritor se ve potenciada. Y así, llega el momento que decides darte a conocer como escritor de narrativa, más concretamente, de cuentos.

 

R.- Por lo general, la mayoría de mis cuentos, aunque enmascarados de fantasía o de cierta ficción, están basados en hecho reales. Tomo como ejemplo, el publicado en Acantilados de papel, número dedicado a Paris. Es la historia de un perrito abandonado que es atropellado por un coche, a consecuencia de esto se le rompe una patita, es recogido por dos clochard, vagabundos, que lo curan, lo adoptan y lo llaman Chito. A la hora de la cena en su improvisada casa, uno de los ojos bajo los puentes del Sena, llega un inesperado visitante al que invitan a su frugal cena y le cuentan la triste odisea de Chito. Es un relato lleno de ternura, y con la grandeza que en la mayoría de los casos va unida a la humildad. Como decía este relato es real, yo tuve la gran suerte de poderlo vivir.

 

 

P.- Y finalmente decides participar en un certamen de cuentos dedicado al Cuento de Navidad.

 

R.- Después de estar tres meses sin tener claro que iba a contar, decidí mandar “Aquella extraña navidad” relato que elaboré en unos minutos y remití a la dirección a pocas horas del cierre del certamen, como siempre el último para no perder el ritmo.

 

 

P.- Certamen donde tu relato, Aquella extraña Navidad, es considerado por la redacción de la revista como el ganador del Certamen. ¿Lo esperabas?

 

R.- Si te hablo con sinceridad, no, en el más amplio sentido de la palabra, aunque eso sí, conservaba la esperanza de estar al menos entre los diez primeros para que se publicara en la revista, era consciente de que era a nivel internacional y de que se presentaría gente muy buena. Decir otra cosa sería falsa modestia, porque si haces un trabajo con ilusión y no esperas ningún tipo de mención, mientes como un bellaco. La anécdota es que, para no dejar a un lado mi merecida fama de despistado, me enteré a los cuatro días y por los comentarios del facebook, se me quedo la cara a cuadros de colores.

 

 

P.- ¿Puedes resumirnos tu cuento en breves palabras?

 

R.-Los ingredientes que pongo en la pócima de mis relatos, para que la mixtura resulte mágica son: ternura, misterio, amor, niñez, sueños soledad y fantasía. A Sebastián, le habían estado diciendo sus padres y abuela desde que tenía entendimiento, que su abuelo aún no había regresado de la guerra, pero que un día volvería. El se preguntaba porque todos sus amigos jugaban con sus abuelos y el no podía hacerlo. Una navidad, decide que ya es hora de que su abuelo vuelva de la guerra, tal vez, si él se lo pide consiga convencerlo, y decidido sale a buscarlo. Cuando regresa, trae con él pruebas fehacientes de que lo ha encontrado.

 

 

P.- “Ese lugar está muy lejos y muy cerca, tan lejos que se necesita toda una vida para llegar, y tan cerca que puedes sentirlo dentro de tu corazón… basta con un breve parpadeo de nuestros ojos y ya habremos llegado”, hay magia en este fragmento de tu cuento.

 

R.- Jajajajaja, sabes poner el dedo en la llaga. Como te decía en la respuesta anterior procuro que no falte ese polvo de estrellas al que aludes, en ninguno de mis relatos. Al lector no se le debe desgranar la granada, debes dejar que disfrute desgranarla él, que se manche los dedos de su néctar, hay que leer entre líneas. Si creas una obra y le das forma en un crisol, debes de hacerla como un alquimista para que el lector se sienta un iniciado y descifre los símbolos, solo así sentirá plenamente su magia.

 

 

P.- ¿Dónde se encuentra más a gusto Joaquín Marías Corbalán, en la poesía o en el cuento?

 

R.- En la poesía sin género de duda, es algo que se te acomoda dentro, y se encuentra tan a gusto que se queda a vivir contigo para siempre, de momento no pienso echar a ese honorable huésped, nos llevamos muy bien. Me ayuda a ver la vida con colores más acordes a mi realidad, despeja la niebla del camino y me señala la belleza para que no me pase desapercibida.

 

 

P.- Nos gustaría que nuestros lectores conozcan tu faceta creadora. Esta es una serie de preguntas que, con alguna variación, planteo siempre a mis entrevistados. ¿Cuándo sabes si un texto que estás escribiendo es bueno o malo?

 

R.- A ver, recreo mi ambiente antes de escribir, enciendo una vela, pongo música de relax flojita, suelo hacerlo a horas de la noche. 1º- Previamente escribo la historia en mi cabeza y según la paso al papel le voy dando forma, aunque en la cabeza ha estado madurando durante algunos días, esto es bueno seguro. 2º- Me pongo a improvisar, aquí puede salir de todo, nada es seguro. Para saber si es bueno, lo leo y releo en voz alta, si no me convence a mí mismo, lo descarto. Primero hago manuscritos, si lo doy por bueno pasa a las teclas.

 

 

P.- La siguiente es casi obligada: ¿Usas mucho la papelera?

 

R.-En el segundo estado si, cuando improviso resulta imprescindible. Algunas veces el folio resultante es ininteligible de tachones y correcciones, a veces para un solo poema descarto tres o cuatro folios, otras veces basta con uno. La narrativa es más fluida.

 

 

P.- ¿Tienes alguna técnica para agrupar los poemas de un modo determinado?

 

R.- Si todos los poemas son del mismo tema, por ejemplo, amor, mezclo por cantidad de versos o estrofas, uno más cortito otro más largo. Si son de temas diversos se puede hacer por géneros, un grupo de odas, un grupo de elegías, un grupo de sonetos, etc. Aunque personalmente hasta ahora los he puesto aleatoriamente por número de versos, el próximo será probablemente por temas.

 

 

P.: ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?

 

R.- Lo políticamente correcto no transciende. Es muy cómodo que te lo den todo hecho, todo pensado, pero entonces nos anulamos a nosotros mismos. Para ir un poco más allá hay que desobedecer, en el sentido maduro de la palabra, hay que mirar en todos los sentidos, mirar al sol, con protección, pero mirar. Ser desobediente, decir que eres tú aunque te anulen decir que existen otras maneras, otras formas, aunque te marginen. Salir del rebaño a pesar del castigo del pastor. La buena literatura la hace gente obediente y desobediente, solo que la desobediente quizás esté más acorde con la realidad, que sea a los ojos del profano, más interesante.

 

 

P.- ¿Crees que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión?

 

R.- Un regalo por supuesto que sí, sin atreverte a preguntar de donde viene. Una opresión, si te lo impones como obligación y un horario, posiblemente sí, a tener en cuenta que nadie te obliga. Aún así, mi abuela solía decir que, palos con gusto no duelen.

 

 

P.: Cristina Fernández Cubas definió el cuento como “algo misterioso y titánico, que va siempre más allá de la extensión que tiene”. ¿Cómo se soluciona el enigma?

 

R.-Me gusta esa definición. Cuando creas se asoma el dios que llevas dentro, te sientes como un niño que contempla su primer dibujo, haces aflorar el misterio que nadie conoce, el que está dentro de ti. Puedes crear enanos o gigantes. Quien detiene la imaginación del lector que transciende fronteras, el cuento huye de las simples palabras, se alza con sus propias alas, se extiende como una nube de fantasía sobre nobles y villanos y se hace eterno en las largas noches de invierno. El enigma seguirá siendo enigma.

 

 

P. Esta pregunta la suelo plantear a casi todos los poetas que entrevisto. En el mundo de las prisas, de la “realidad digital”, del cambio climático, de la corrupción política, ¿qué sentido tiene la poesía?

 

R.- Uffff, si le preguntas a cien poetas te darán cien definiciones distintas. La poesía no podemos definirla con una sola palabra. Los antiguos hebreos no llamaban a dios por su nombre porque era demasiado sagrado, decían El Innombrable para referirse a él. Yo asociaría a la poesía con un sonido en simbiosis con un olor y un color, algo complicado de captar por los sentidos, de tal manera que fuera un catalizador de algo tan sublime que no lo tuviera ni la política, ni las máquinas digitales ni nada que tuviese relación con cosas materiales. Solo seria captado para su beneficio por todas aquellas personas que fuesen conscientes de tener…, alma. Creo, Javier que el sentido de la poesía ahora, es recordarnos que no somos robot, que tenemos alma. Cuando Cesar entraba victorioso en Roma, el esclavo que iba con él en la cuadriga sosteniéndo la corona de laureles, sobre su cabeza, le repetía al oído: recuerda que eres mortal. La buena poesía, nos recuerda justo lo contrario.

 

 

P.- Hablando de esa realidad que es el mundo digital, de las redes sociales, ¿dónde podemos encontrar a Joaquín Marías en la red? ¿Cuánto tiempo le dedicas al mundo virtual?

 

R.- La verdad ya, soy un negado total para las teclas, lo mío es el lápiz, mis hijos me han introducido como reza el título de un poemario tuyo, con paso lento, en el mundo digital. Aparezco en WhatsApp y en Facebook. En cuanto a tiempo, cada vez menos, una media de dos horas diarias.

 

 

P.- Aconséjanos una película.

 

R.- De las diez que salvaría de un incendio, El nombre de la rosa.

 

 

P.- Una obra de teatro.

 

R.- He visto pocas, pero una de las que más huella me dejó fue, Mariana Pineda.

 

 

P.- Una música.

 

R.-Otro de los diez que me llevaría a una isla desierta, el tema de Lara, de Doctor Zhivago.

 

 

P.- ¿Un libro?

 

R.- El libro de Urantia, es la supuesta biblia de una civilización anterior a la glaciación de los continentes.

 

 

P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, ¿qué proyectos literarios podemos esperar en el futuro?

 

R.- Aparte de los arriba mencionados, terminados y aún inéditos, algún nuevo poemario y uno que llevo en mente largo tiempo, Historia de una infamia, será de los que provocan guerras, por tanto esta aparcado para mas adelante.

 

 

Muchas gracias.

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