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enviado por socialista indignado
27 de junio de 2015
Socialista, alcantarillero y prostituta
Hoy, más que militante socialista me siento alcantarillero y prostituta. Alcantarillero por solidaridad con quienes han peleado y trabajado por alcantarilla mientras que otros, que se dicen socialistas pero cuyos apoyos en las elecciones oscilaron en otras direcciones, preparaban en la sombra la estocada definitiva. Esa estocada es al corazón del socialismo, pues sirviéndose del engaño, han defenestrado a quien, sin saberlo, tenía al enemigo en su propia casa. Y sí, me siento prostituta, porque encuentro que para algunos la militancia se reduce a eso, a prostituir los principios para venderlos al mejor postor.

Pero me miro al espejo y me desdigo de esto último, porque a diferencia de otros, no he prostituido aún mi conciencia, no he vendido a mis compañeros, ni les he correspondido con saña fratricida a su esfuerzo por mejorar el partido. Pero quién sabe si llegará ese día en el que, como demuestran algunos en Alcantarilla, venda a mi propia madre por un plato de lentejas. ¿Socialismo?, ¡Ja!; ni lo hay ni lo conocéis.

Gabriel Esturillo, hasta hace unos días Secretario General del PSOE de Alcantarilla, consiguió un buen proyecto y a un buen equipo, ha trabajado y trabaja sin descanso por su localidad, pero claro, cometió un delito imperdonable, un crimen político, apoyar en su día a Roberto García frente a Rafael González Tovar, o mejor dicho, frente al tovarismo, que es como deberíamos llamar a lo que se ha convertido el PSRM.

Cabe decir que Tovar habría dicho (presuntamente), que no estaría del lado del “golpismo alcantarillero”, pero su palabra, al menos para mí, vale tanto como un billete del monopoli. En cualquier caso, lo cierto es que en Alcantarilla han triunfado los intereses espurios frente al trabajo y la dedicación. Quien apoyara a Podemos en las recientes elecciones ahora quiere ponerse al frente del socialismo. Admitámoslo, militamos en un partido que vive a diario comportamientos demenciales.

Sangre con sangre se paga. Muchas veces me acuerdo de esta máxima tan violenta de la guerra. Me da la sensación de que vivimos en una guerra constante en este partido cainita en el que acostumbran a ganar los que usan peores artes. A los tovares, piñeyos y demás socialistas de pro les digo: cada día nuestro partido es más pequeño; cada día la gente está más encabronada, decepcionada y destrozada por lo que vive desde la base. Seguramente ya no quede tiempo para el cambio, pero si guerra política estáis sembrando, en consecuencia recogeréis.

PD, mucho socialismo afectivo, del que vosotros sabéis.
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